Facebook Twitter Google +1     Admin


colibripurpura

Temas

Enlaces

¡Zen y...cientas!

20070503015630-universo.jpg

El sol renace como algunos de nosotros,
se estíra la incomprensión de todos, de nadie,
de ese alma que fue amada, por la lluvia
y por la vista de los que habitan en el borde
de la reencarnación,
cada noche caemos en el abísmo
y el día es irónico
e incognoscible
como la mirada de un bebé.

Estos hilos de nubes estallan en demostración
al ser bendecidos por el fuego,
y la caída es lenta e infinita
besando momentos
desde mi pecho.
Y si la realidad se derrite con la baba del olvido
y del anhelo, allî me hubican,
en el centro de una burbuja
donde los momentos se asemejan
a la energia que impacta contra mis partes.

El odio, el sabor,
son dos universos tan olvidados
que se unen a la realidad
para no ser nada.
Así actuan todos los universos
inexplorados,
ahora viven de su cascara
concecuencia del terror individual.

Todos los universos besados renacen.
.

03/05/2007 01:56 colibripurpura Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Agua y fuego.

20070503012546-guitarra-20acustica.jpg


Suena la flecha en el pecho
Que es manto de imperfecciónes
y cubre los sueños no dormidos
y cubre la mente no despierta,
el sexo.
Nunca alerta.

Por la madre el hijo se ha retirado
De su humilde ombligo
De sacro
Y coxis.
Salteándose las mentes
Y las mañanas.

Llevándose la era por delante
Se olvidó el día
Y como sin sabor
un año se fue.

La mentira previno las aves de orilla
Por las piedras ellas se resbalan
Dándome semilla

De arcilla fue el puente
Que te vio de arriba
Y se quedó en tí
Como por un momento

De agua fue la sed hacia el fuego.

03/05/2007 01:25 colibripurpura Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La isla

20061217201907-oriental.jpg


Desde los muros se veía el caminante fuera, en los rumbos del algodón. La furia estaba puesta en el mar, el abismo en el sexo de nosotros. Los que estabamos de pie nos debíamos sentar, los que yacíamos enteros nos debiamos triturar. La suposición era que estaba el barco en alta mar, que éramos los de la era, los que ibamos a marcar el paso de las horas, las misas, las señoras. Nuestro consuelo, la poesia que hacia transpirar por entre los barrotes la sed de inmunidad, era un techo falso para nuestras escuelas que se suponía habrían de terminar, sabrían determinar. En el mercado se batia la vida, los cabellos de nuestros antecesores se vendian, camisas, pantalones, pechos, aún.
Desde las fuentes se lo veía, que ya no sería nombrado por ellos, por nosotros, que aún estabamos lo mas lejos posible de una relajación. Y eramos los de abajo. Se suponía que estabamos aquí porque así habíamos nacído, como quien nace en un país y éste se lo traga, habíamos nacído así, nerviosos. No soportabamos un solo momento de plenitud porque ya, al cerrar el alba, la queríamos abrir. Y no era exctamente eso. Sino que era de transplantar desde nuestros mísmos organos los aromas de una ciencia derrotada, descuajar al sol en todas sus fauces se había convertido en nuestra acción primordial y todo quedaba fuera, quemando.

Aquí era trabajo el sueño, cuando ni siquiera en éste se nos permitia dormir. Se derramaban nuestras manos sobre los muros y dentro de los metales. Siendo leales aún en el momento del amor, el vientre era lo único que manteníamos inexplorado por esos cerdos, era lo mas nuestro de nosotros. Y así existía una sóla mirada. Pero la rebelión era algo que nosotros mísmo no podríamos determinar. Fué preciso esperar.


Etiquetas:

17/12/2006 20:07 colibripurpura Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

(Anais Nin)

20061128185826-espiador.jpg


Hay sólo dos clases de libertad en el mundo; la libertad del rico y poderoso y la libertad del artista y el monje que tienen el coraje de renunciar a las posesiones.

Etiquetas:

28/11/2006 18:58 colibripurpura Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

...a primera pista.

20061127014147-el.jpg
Me sentí arrebatado por las sienes
en la succionadora de plata
que usa a los vivos de aquí
para refregar y replegar a los muertos de allá.
La mía, lejos de ser una costumbre mulata, se llama Milena.

Era la del quiebre donde suele dedicarnos varias horas
de insomnio (pero de vigilia y no de sueño)
con el castrado fin de que se le adule
en la atención, que, digna por el servicio que ella brinda,
multiplica al punto de una picazón.
Les traigo,
pues no he sido tan tonto como para dejar
que ellos se apoderen de mi sombra en la ida y oda hacia la luz,
la presa que es circulo.
Yo voy al hilo.

El espacio permitido me entorna hacia una tradición sin nombre,
el ocaso permitido me manda, por sentirse enorme.
Como gran vocación me retrotraigo en amplitud dorsal
para permitirme amarte…
Fiel ansiedad es la me ha dado en suerte tu rostro inmune,
veloz y radical, ¿Pero pude?

Verme ante el puro corazón ante las vetas.
La nuez, el silencio en el interior del gran cristal.
¿Podría haber derrumbado el corazón compacto de ésta era?

He muerto ante el árbol de la vida.
¡Caído además de un árbol mucho más joven!
La más irresistible fruta.
Y si me dejaran me complotaría en un desplazamiento universal.

Amaicha, en nombre del hacha, lo digo,
me ha permitido amarte por haberte acercado a Ella.
Así el Dios caído se ha hallado luego “sin consuelo, sin consuelo”.

Milena: Nos hemos visto a los ojos. Por cuanto no hay diferencia entre tu y ella. Se oculta el horizonte y eres tú, ave, la que ha muerto a Eva
y el nuevo arbol me enseñas.
¿Será el fruto de tu vientre?

¡Hacedme hoy estandarte pues lo he entendido todo!:
Hay sólo 4 factores a disposición de nuestras rutas.


Las vendimias de tus ojos se han dado cita
en tu cuerpo entero a la hora del amor.

- Sollozaba mi cuerpo orgánico rememorando la tradición de su constitución.
Era lo único que podría no cambiar.
La belleza aquella.-

Un poco desinteresado en la vuelta al mundo he aprendido a caminar saludando al errante
¡Cobíjate en mi extensión!-
Y el cielo se dilataba como por primera vez en su centro público.

Y por la ondulación de tu cuerpo,
por la respiración de tu alma
la insistencia de tus ojos
amalgando tu sonrisa… voz de los pecados
ha llegado hasta mí
en los cuerpos prestados
de las ruinas.

¡Exijo santidad de las almas ante tí.!

Y sé que otros hacen de sombras de tu luz,
pero he de querer una cruz cabisbaja.
He de controlar la aparición perpetua entorno a nuestro amor.

Aquí nos abandonamos en el divino disparate.
Persistedote vida tras vida
he de entenderme bajo la luna, sola.

Tu garganta en flecha,
pecho en tambor,
piernas almas
rostro rubor.

“Eres la fruta en un arbol sin nombre, sin presentador.”
Era mi oración cuando pasaba el día en los pasos que van al cielo.
Era seguir el rastro de mi vida, que se asomaba. Era mantenerla siquiera un segundo más hasta su retorno.
“Esperame en tu altar ¡Solo por tí me casaré!”

La decisión es a veces sólo un instante.
Ininteligible mango de acero. Y los números se alteran para verte,
y las sierras tambien eran de la edad
pero hemos transpuesto al fín el velo en la hora del cerro.

Las estrellas me han sostenído en la caída
por los senderos del humo y la oscuridad.

El rostro amable de los cardos nada más me señaló.
(La visual es lo de menos).

Y fué el puñal en donde te encontré,
en la ruta de las brazas,
en el camino de las plantas donde acaso se resuelven los gritos y las grutas.

Es el seno de mís días el que te besa en plan mayor.

Y quemando los senderos de mis rutas prehistóricas
el viento se ha venido como por la madera
para alzarme hasta la ira misma de los gestos.

Fuego sobre montaña.

Sobre las ruinas he visto mi tacto
inmune por tu piel.
He sido de raza inferior a través de los años,
he de convertirme nuevamente en blanco.

Por otro lado, es preciso no abundar en los detalles puesto que me guían,
es de sobremanera el modo en que me abundan.
Y me he extendido cuan largo era
( o llegaré a ser)
sobre la geografía endeble de estas tierras.

Las pieles se aquietan por la recepción y el almuerzo.
¡Oh, sollozo mayor de las generaciones!
Habeís roído de sus máscaras el olor,
habéis crecido sin viajes ni ventajas
para el dolor. ¡Es ménester que así crezcan!

Por el camino de las ruinas
no hay voces que falten, por el camino del oeste
(aunque sólo un milímetro más)
he de entregarme hacia el craneo humectado del poniente.
Craneo ángulo
de humus saliente por el cerro
hacia la catedral
la montaña en Catamarca.

Como una gran guerra que todo lo trastoca.

“Amar es un verbo, pero sólo he de hacerme presente en el amor”.
Y luego de decisivas actividades he visto mi cuerpo alzándose por el calendario. El de mis propias ruinas, hostiles e inmensamente reales, en actividad pura.

Creador acaso del adobe, la paja y la flor.
Espero ansioso por fin la llegada del agua sobre la tierra para ver por fín
ese sitio que el polvo me hacía entender.

Huaina huasi- unku toshima.
27/11/2006 01:41 colibripurpura Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.




Archivos


Blog creado con Blogia.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras

Contrato Coloriuris