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¡Zen y...cientas!![]() El sol renace como algunos de nosotros, Estos hilos de nubes estallan en demostración El odio, el sabor, Todos los universos besados renacen. Agua y fuego.![]()
Por la madre el hijo se ha retirado Llevándose la era por delante La mentira previno las aves de orilla De arcilla fue el puente De agua fue la sed hacia el fuego. La isla![]()
Aquí era trabajo el sueño, cuando ni siquiera en éste se nos permitia dormir. Se derramaban nuestras manos sobre los muros y dentro de los metales. Siendo leales aún en el momento del amor, el vientre era lo único que manteníamos inexplorado por esos cerdos, era lo mas nuestro de nosotros. Y así existía una sóla mirada. Pero la rebelión era algo que nosotros mísmo no podríamos determinar. Fué preciso esperar. (Anais Nin)![]()
...a primera pista.![]() Me sentí arrebatado por las sienes en la succionadora de plata que usa a los vivos de aquí para refregar y replegar a los muertos de allá. La mía, lejos de ser una costumbre mulata, se llama Milena. Era la del quiebre donde suele dedicarnos varias horas de insomnio (pero de vigilia y no de sueño) con el castrado fin de que se le adule en la atención, que, digna por el servicio que ella brinda, multiplica al punto de una picazón. Les traigo, pues no he sido tan tonto como para dejar que ellos se apoderen de mi sombra en la ida y oda hacia la luz, la presa que es circulo. Yo voy al hilo. El espacio permitido me entorna hacia una tradición sin nombre, el ocaso permitido me manda, por sentirse enorme. Como gran vocación me retrotraigo en amplitud dorsal para permitirme amarte… Fiel ansiedad es la me ha dado en suerte tu rostro inmune, veloz y radical, ¿Pero pude? Verme ante el puro corazón ante las vetas. La nuez, el silencio en el interior del gran cristal. ¿Podría haber derrumbado el corazón compacto de ésta era? He muerto ante el árbol de la vida. ¡Caído además de un árbol mucho más joven! La más irresistible fruta. Y si me dejaran me complotaría en un desplazamiento universal. Amaicha, en nombre del hacha, lo digo, me ha permitido amarte por haberte acercado a Ella. Así el Dios caído se ha hallado luego “sin consuelo, sin consuelo”. Milena: Nos hemos visto a los ojos. Por cuanto no hay diferencia entre tu y ella. Se oculta el horizonte y eres tú, ave, la que ha muerto a Eva y el nuevo arbol me enseñas. ¿Será el fruto de tu vientre? ¡Hacedme hoy estandarte pues lo he entendido todo!: Hay sólo 4 factores a disposición de nuestras rutas. Las vendimias de tus ojos se han dado cita en tu cuerpo entero a la hora del amor. - Sollozaba mi cuerpo orgánico rememorando la tradición de su constitución. Era lo único que podría no cambiar. La belleza aquella.- Un poco desinteresado en la vuelta al mundo he aprendido a caminar saludando al errante ¡Cobíjate en mi extensión!- Y el cielo se dilataba como por primera vez en su centro público. Y por la ondulación de tu cuerpo, por la respiración de tu alma la insistencia de tus ojos amalgando tu sonrisa… voz de los pecados ha llegado hasta mí en los cuerpos prestados de las ruinas. ¡Exijo santidad de las almas ante tí.! Y sé que otros hacen de sombras de tu luz, pero he de querer una cruz cabisbaja. He de controlar la aparición perpetua entorno a nuestro amor. Aquí nos abandonamos en el divino disparate. Persistedote vida tras vida he de entenderme bajo la luna, sola. Tu garganta en flecha, pecho en tambor, piernas almas rostro rubor. “Eres la fruta en un arbol sin nombre, sin presentador.” Era mi oración cuando pasaba el día en los pasos que van al cielo. Era seguir el rastro de mi vida, que se asomaba. Era mantenerla siquiera un segundo más hasta su retorno. “Esperame en tu altar ¡Solo por tí me casaré!” La decisión es a veces sólo un instante. Ininteligible mango de acero. Y los números se alteran para verte, y las sierras tambien eran de la edad pero hemos transpuesto al fín el velo en la hora del cerro. Las estrellas me han sostenído en la caída por los senderos del humo y la oscuridad. El rostro amable de los cardos nada más me señaló. (La visual es lo de menos). Y fué el puñal en donde te encontré, en la ruta de las brazas, en el camino de las plantas donde acaso se resuelven los gritos y las grutas. Es el seno de mís días el que te besa en plan mayor. Y quemando los senderos de mis rutas prehistóricas el viento se ha venido como por la madera para alzarme hasta la ira misma de los gestos. Fuego sobre montaña. Sobre las ruinas he visto mi tacto inmune por tu piel. He sido de raza inferior a través de los años, he de convertirme nuevamente en blanco. Por otro lado, es preciso no abundar en los detalles puesto que me guían, es de sobremanera el modo en que me abundan. Y me he extendido cuan largo era ( o llegaré a ser) sobre la geografía endeble de estas tierras. Las pieles se aquietan por la recepción y el almuerzo. ¡Oh, sollozo mayor de las generaciones! Habeís roído de sus máscaras el olor, habéis crecido sin viajes ni ventajas para el dolor. ¡Es ménester que así crezcan! Por el camino de las ruinas no hay voces que falten, por el camino del oeste (aunque sólo un milímetro más) he de entregarme hacia el craneo humectado del poniente. Craneo ángulo de humus saliente por el cerro hacia la catedral la montaña en Catamarca. Como una gran guerra que todo lo trastoca. “Amar es un verbo, pero sólo he de hacerme presente en el amor”. Y luego de decisivas actividades he visto mi cuerpo alzándose por el calendario. El de mis propias ruinas, hostiles e inmensamente reales, en actividad pura. Creador acaso del adobe, la paja y la flor. Espero ansioso por fin la llegada del agua sobre la tierra para ver por fín ese sitio que el polvo me hacía entender. Huaina huasi- unku toshima. |
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